Hola
Vistos desde el balcón nos hacemos sencillos; la mano abierta diciendo hola, que corresponde a otra mano que se asoma, lo dice todo. La mano, acercándose a la otra mano y a la mirada, se ve grande con respecto al humilde brazo del que brota. Saludamos alzando la voz poco a poco para que la palabra, como la mano, rompa con las dos dimensiones y se agrande al escucharse.
Par Felipe Bachomo :: 18.12.06 à 16:37 (CET) :: General :: #177 :: rss
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