Sinaloa-sur-Seine

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Oaxaca en el corazón

México no es un paisecito de mierda, es un enorme país de mierda, del tamaño de Europa Occidental y con una población equiparable a la de Alemania. Es un mercado inundado de productos Made in USA. Es una tierra en la que al estudiante sublevado se le recuerda que no tiene motivo para hacerlo pues es un privilegiado. Es una tierra que está muy lejos de Dios y muy cerca de los Estados Unidos, tanto que podrán una valla. Es el país del surrealismo, dixit André Breton.

En ese lugar tan mágico todos los días, tan florido la temporada de lluvias y tan pintoresco hasta que ponen un McDonald's las cosas no pintan muy bien, particularmente en estos tiempos recientes. Es inútil enumerar la cantidad de injusticias que se viven ahí diariamente o siquiera dar nombres (Atenco, Pasta de Conchos, etc.) porque generalmente cuando esos sucesos se inscriben en el pasado salen del contexto inmediatamente comprensible. Algunos de escenas de la lucha social en México pueden considerarse trascendentes, no a causa de sus repercusiones mediáticas— la que nos interesa ha tenido poca en el extranjero— sino por su visión que rebasa el horizonte de lo inmediato.

Al origen de los actuales acontecimientos en Oaxaca, de los que apenas ahora los medios franceses comienzan a hablar, se encuentra un movimiento sindical de profesores. Meses ha durado, como la huelga de la UNAM de 99 a 2000. Me sacaría cartas de la manga si quisiera explicar en que se parecen, mis razones son sentimentales, subjetivas y sobre todo, lejanas de la realidad de todos los días de un país a miles de kilómetros de distancia de este teclado.

¿Por qué hasta ahora los medios franceses— y europeos— hablan con cierta vehemencia de la situación en Oaxaca? ¿Por qué acaba de caer el primer extranjero muerto por bala y los muertos Hecho en México no importaban? ¿Cuantos van? ¿8, 10, 12...? No me debería hacer esas preguntas tontas. La policia pone las balas, la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca pone los muertos y el dolor, la rabia, el miedo, la solidaridad y la memoria.

La APPO deriva como botella en la mar, pero las botellas toman siempre las grandes corrientes. La coyuntura que la creo le impide cambiar de métodos, no le es posible navegar siguiendo un pesado manual de lucha (revolucionaria), se aprende estando en marcha. En los últimos días, una parte de los maestros, fragmento del grupo inicial de descontentos, decidieron terminar su movilización y volver a dar clases habiendo conseguido cierta revalorizacion de salarios. Volver a la actividad profesional no rima con seguir al pie de la barricada. El problema dejo de ser suyo cuando los oaxaqueños se involucraron y el meollo del asunto dejó de ser el cheque quincenal de fulanito, el maestro de mi hijo. Fue entonces que la APPO se zapatizó, se hizo utópica y soñadora.

En un lugar del Anahuac de cuyo nombre quiero acordarme ocurrió una situación similar. Ciertos decidieron que ya estaba bueno, que la fiesta ya había durado lo suficiente, que había que volver a clases, ya habían demostrado que podrían movilizar a una multitud de pobres e ingenuos soñadores y que podían ganar un estira y afloja con el gobierno federal. El partido del que formaban la sección juvenil lo sabría agradecer, de la recuperación política todos salían ganando. Ahora ese partido esta en medio de una campaña que apunta a derrumbar la farsa demócratica mexicana, una campaña de resistencia civil— por fin aprenden— lanzada por un partido político, ¡eso es un oxímoron! López Obrador no se ha movido o conmovido en ningún momento por lo que pasa en la tierra de Juárez, al que usa como referencia teórica; pero desde que la Democracia lo declara vencido, utiliza las herramientas de los desesperados, de los que nacieron en la noche, viven y mueren en ella. Se nos ha vuelto zapatista, se nos ha hecho oaxaqueño.

Desconozco en que terminará todo esto, si los Oaxaqueños bajaran los brazos o reconstruirán las barricadas. En todo caso, el sexenio de Fox termina como una buena ranchera, con un pamparán... ¡bang, bang!

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Sus comentarios

El 29.10.06 a 17:49 (CET), comentario de Rafa :: web :: #

No me agrada mucho la entrada: "México no es un paisecito de mierda, es un enorme país de mierda, del tamaño de Europa Occidental y con una población equiparable a la de Alemania.".

No me agrada porque soy mexicano y suena "gacho", pero reconozco que encuentro interesante su texto y reconozco que en México, como en el resto del mundo, hay mierda, pero la mierda no es el todo afortunadamente.

Tiene usted razón, la humanidad nunca ha sido una, ni siquiera en la muerte. Un muerto extranjero no es lo mismo que un muerto nacional.

¿Qué hay de los oaxaqueños? , ¿Qué hay de los niños sin clases?, ¿Qué hay de las condiciones de trabajo y de vida de los profesores? , ¿Qué hay de los comercios afectados? , ¿Qué hay de todo el esfuerzo que han realizado los que demandan la salida del gobernador de Oaxaca por su mal desempeño?

¿A quién le debe cobrar el pueblo de Oaxaca todo lo que ha sufrido?. Los gobernantes de México, los que presumen de no endeudar al país, tienen una deuda con el pueblo de Oaxaca y por lo tanto con todos los mexicanos.

El 29.10.06 a 22:10 (CET), comentario de Felipe Bachomo :: #

Muy buen comentario, que se agradece y se aprecia. No soy nada nacionalista. No tengo pasaporte mexicano, no tengo ninguno, a secas. No tengo ningún apego a los colores, soy daltónico, confundo el verde y el rojo.

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