Nahual
Para mantenerlo a raya, saludaba al nahual cuando lo veía acercarse furtivamente. Saludarlo mostrándole que Él no era parte de mí. Que no le pertenezco, que no me pertenece. Lo perdí de vista, dejé de tomar cada mañana el amuleto, fui perdiendo fuerza. Estaba poseído.
La lucidez volvió demasiado tarde. Estoy luchando por deshacerme de él y de los fantasmas holográficos que me perseguían en la última de mis pesadillas: era premonitoria. Para salvarme, desperté entonces como despierto estoy ahora y así tendré que estar el resto de mi vida.
Por el nahual de la depresión la perdí otra vez. No le leeré la maldecida de Alberti, pero tampoco será fiesta en mi pueblo. Esto huele a déjà-vu... no, esta vez ha sido peor.
El camino quitarán pero la querencia, ¿cuándo?
Par Felipe Bachomo :: 11.08.06 à 15:00 (CEST) :: Juégatela personal :: #140 :: rss
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