Lento paso, paso lento
Hace más de 21 días que espero los resultados de una entrevista de trabajo. Parecería que me conocen y que saben que esperar me pone de muy mal humor. De hecho, ya no me importa un cuerno lo que me vayan a decir, si me comunicaran algo un día.
En este momento se conjugan varias esperas. Este lunes visité uno de los grandes templos de la burocracia: el Bureau des naturalizations de la Préfecture de Paris, que es un enorme edificio que está justo entre Notre-Dame, Saint-Michel, el Palais de Justice y el Marché aux fleurs del que Cortazar habla en Rayuela. A la entrada, la gente hace una sola cola sin importar el trámite que vengan a hacer: permisos de caza o de pesca, carnet de conducir, matrícula del coche, documento de viaje para refugiado, naturalización, etcétera. Se entra al edificio en grupos de 10 personas, hay que espabilarse porque siempre hay un listillo que quiere meterse o empujarte para entrar, es gente que no está muy acostumbrada a la pasma y al pasmo con la que te topas ahí. Paciencia.
Paso por el arco detector de metales habiendo pasado mi mochila por la máquina de rayos X y vaciado mis bolsillos de 8 euros en moneda pequeña, un paquetito de condones, una cajetilla de cigarrillos de contrabando y mi billetera repleta de arrugados tickets de cajero automático. Voy a la recepción por mero afán de ver a las azafatas y escuchar su au revoir et bonne journée. Habiendo salvado otras dos colas más que bloqueaban el paso a los ascensores, una para las fotocopias y otra para el distribuidor de bebidas, entre a la exigua y obscura cabina que me llevará al cuarto piso.
Prenez un ticket et patientez, monsieur. Carteles amarillos: POR AQUI ES, POR AQUI. Diez personas esperando y un silencio.
Y cuando despertó, el dinosaurio aún estaba ahí.
Par Felipe Bachomo :: 31.01.06 à 10:40 (CET) :: Lutecia y las Galias :: #123 :: rss
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