Sinaloa-sur-Seine

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31.01.06

Lento paso, paso lento

Hace más de 21 días que espero los resultados de una entrevista de trabajo. Parecería que me conocen y que saben que esperar me pone de muy mal humor. De hecho, ya no me importa un cuerno lo que me vayan a decir, si me comunicaran algo un día.

En este momento se conjugan varias esperas. Este lunes visité uno de los grandes templos de la burocracia: el Bureau des naturalizations de la Préfecture de Paris, que es un enorme edificio que está justo entre Notre-Dame, Saint-Michel, el Palais de Justice y el Marché aux fleurs del que Cortazar habla en Rayuela. A la entrada, la gente hace una sola cola sin importar el trámite que vengan a hacer: permisos de caza o de pesca, carnet de conducir, matrícula del coche, documento de viaje para refugiado, naturalización, etcétera. Se entra al edificio en grupos de 10 personas, hay que espabilarse porque siempre hay un listillo que quiere meterse o empujarte para entrar, es gente que no está muy acostumbrada a la pasma y al pasmo con la que te topas ahí. Paciencia.

Paso por el arco detector de metales habiendo pasado mi mochila por la máquina de rayos X y vaciado mis bolsillos de 8 euros en moneda pequeña, un paquetito de condones, una cajetilla de cigarrillos de contrabando y mi billetera repleta de arrugados tickets de cajero automático. Voy a la recepción por mero afán de ver a las azafatas y escuchar su au revoir et bonne journée. Habiendo salvado otras dos colas más que bloqueaban el paso a los ascensores, una para las fotocopias y otra para el distribuidor de bebidas, entre a la exigua y obscura cabina que me llevará al cuarto piso.

Prenez un ticket et patientez, monsieur. Carteles amarillos: POR AQUI ES, POR AQUI. Diez personas esperando y un silencio.

Y cuando despertó, el dinosaurio aún estaba ahí.

19.01.06

Una mujer y una chompa

No soy demócrata, tengo que aclararlo. No creo en la democracia; no en esa que se vive en México o cualquier otro país de América. Enuncio esto para vacunarme en salud, no vayan Ustedes a pegarme la etiqueta de demócrata al leer lo que viene a continuación.

En dos países hispanoamericanos se acaba de elegir nuevo presidente. Lo excepcional de estos dos hechos no es que hayan sido elegido por la via democrática sino que sean uno uno indio, Evo Morales en Bolivia y la otra, porque es la OTRA, una mujer, Michelle Bachelet en Chile. Estas dos personas han creado cierto movimiento en los medios a los que tengo acceso: internet y la prensa escrita francesa.

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16.01.06

Paréntesis

Es de madrugada. En el edificio de enfrente se ilumina una ventana. A contraluz tu perfil, la piel de un tierno melocotón que como a besos.

4.01.06

Año viejo, adiós

Sacudido por la epidemia de gastroenteritis la última semana del año y con el estómago sensible al alcohol y a las charcutería, llevé mis huesos y mi pancita a casa de una pareja hispano-francesa de camaradas CNTistas. París estaba a nuetros pies. La torre Eiffel vestida de lentejuelas, la de Montparnasse en traje de luces, la rue Oberkampf vendiendo su alma al diablo, Ménilmontant riendo a carcajadas, el suelo de la Place de la Bastille cubierto de astillas de vidrio, las estaciones de metro cerradas contrariamente a lo anunciado por todos los medios de comunicación. Cientos de policías dispuestos a mostrarnos al menor gesto brusco que todavía estabamos en Estado de Urgencia.

Bebí sin pasar mis límites. Bailé hasta que me cansé. Grité en español y francés el estribillo de todas las canciones que reconocía, la pop más kitsch de los ochentas y el punk más duro, de los Sex Pistols a ayer por la tarde. 2005, un puto año se acababa sin dejar rastro alguno, a tu salud, cabrón y que te vaya bien.