Los viejos y las palomas
Una paloma subía conmigo las escaleras del lado del río ayer a medio día . Yo no estaba de muy buen humor. La paloma se creía que la seguía. Como si yo no tuviera cosas mejores que hacer. Saltaba escalón por escalón justo delante de mí. Llegando a la explanada, el animal se paró como diciéndome « ¿me vas a dejar a dejar tranquilo, compadre? » me exasperó y le lancé una patada que, al estar tan cerca de mí, tuvo que esquivar bajando su cabeza de chorlito para luego echarse al vuelto.
Una viejecita que nos observaba, a mí y a la paloma, no encontró nada mejor que decir que :
— « Il vous a fait du mal, abruti ? » con una cara de enojo que heriría al más insensible de los humanos.
— « Il chie partout... tout comme vous ! ». La mujer puso una cara de sorpresa y amor propio herido que me hizo mucho bien. No tengo gana contra los viejos pero ella se lo merecía.
Par Felipe Bachomo :: 23.11.05 à 12:31 (CET) :: Juégatela personal :: #112 :: rss
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