Sinaloa-sur-Seine

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Julio de 1988, un yoremme en Los Pinoles

Para mí, Culiacán siempre ha sido la capital de los torocoyoris, los traicionan a su gente. Antes de esa vez, sólo había ido al hospital que está enfrete del Estadio Ángel Flores, donde juegan los Tomateros. Culiacán lo tiene todo, por eso había que viajar casi 200 km hasta ahí para curar mis alergias. Yo me daría cuenta de que la capital de los torocoyoris es México, de allá vienen las órdenes.

***

El Sr. Gobernador tampoco nos pudo recibir esta vez, está tan ocupado, no para de ir y venir de Culiacán a la Ciudad de México. Es año electoral y el cabrón de Cárdenas se quiere pasar de vivo. Pase lo que pase, Salinas de Gortari va a ganar, es del PRI, con eso basta. Nuestro gobernador quiere ser Secretario de Agricultura, Sinaloa es un estado eminentement agrícola, ¿lo sabían, plebes?

No me acuerdo si ya lo hemos visto antes, maestra. Sí hemos ido al Palacio de Gobierno, fue parte de la gira que la Secretaría de Educación Pública y Cultura del Estado de Sinaloa nos había hecho dar de Teacapán y sus playas a Choix— que también es pueblo, como dicen ahí—... ¿fue hace cuánto?, hemos ido y hemos estado en ese salon donde se reúne con su gabinete. Esa sala donde están los retratos de todos los gobernadores desde la separación del Estado de Occidente en 1830, ¿qué no?

Me decía que el Sr. Gobernador tampoco nos pudo recibir esta vez: Elecciones federales. A ver si nos cruzamos con el estos días.

Dormimos en el Internado del Estado, nos despiertan a las siete y media de la mañana. Desayunamos. ¿Quién es ese guiñol que nos viene a ver a estas horas? ¡El secretario general de gobierno? ¿Burgos Pinto? Quién sabe... Nos dan una cámara fotográfica y unos ridículos chandals de color guinda—el color de Sinaloa—, salimos a la Plazuela Rosales a tomar el autobús que nos llevará al Aeropuerto de Bachigualato.

Camino al aeropuerto, a las afueras de la ciudad, se pasa por los campos de las grandes familias de la tierra del sauce y la palma, las del esfuerzo: los griegos Kanelos, los Cárdenas, los Echevarría. En el Valle del Fuerte, mi tierra, los nombres se ven menos, pocos saben que el grupo Labastida administra Empaques Lima, Productora Alimenticia de Los Mochis, Industrias Corerepe, Molinos Mochis, Campo la Ilusión, Granos El Porvenir y la Unión de Crédito Agrícola Corerepe... entre otros. Pocos saben que los Robinson-Bours, familia del secretario de campaña de Pancho Labastida y actual gobernador de Sonora, eran dueños de todos los campos que van de los Cerros de Santa Rosa— así se llamaba su rancho— a Batequis, que perdió una parte de ellas al tener que repartir tierras a los desarrapados desalojados del vaso del Máhone, que se construyó para irrigar sobre todo las tierras de las otras familias.

Halucinaba al ver las albuferas desde el avión, me preguntaba en que municipio estaban. Si tal puntito era Altata, Costa Rica o El Dorado. Llegamos al DF tras una hora cuarenta minutos de vuelo, cinco de sobrevuelo del velo de smog capitalino y varios litros de baba al ver el Iztaccíhuatl y el Popocatépel.

Cuando eres visitante distinguido de la Ciudad te dan una medalla con el sello de la ciudad y un diploma que lo prueba. Tu autobús es escoltado por la élite de los motociclistas de la policía chilanga. Cuando no lo eres, ‐mi caso años después— te acuestan en el asiento trasero de un coche, te cubren la cabeza con un trapo, te dan puñetazos a discreción en los riñones y los que conducen van cantando "aijuetupinchemadreeee... iraesependejoooo... orillateweeee... avanzajuetupinchemadreeee... es tu día, juetupinchemadreeee... somos la tiraaaaaa... yatellevólachingadeeeee..." .

***

Durante el Porfiriato, cuando el gobierno pagaba el viaje en tren a mayos y yaquis (yorem'mem y yo'emmem, hiakim), el viaje era más largo, hasta Yucatán, y no les pagaban la vuelta; eso me hace recordar una canción de una banda de Huatabampo que decía:

¿A dónde irá la máquina negra?
¿A dónde irá la máquina negra?
Dentro, en mi pecho,
el corazón me duele,
llora...

***

Fue una semana de alfombras rojas compartidas con varias decenas de plebes de todos los rincones del país. Fue un encuentro brutal con la rica gastronomía capitalina, con sus museos, su Teatro de la Ciudad y tanta más mierda que nos hicieron soportar. La visita que más disfruté fue la que hicimos a la Secretaría de Educación Pública y los tres pisos cubiertos por murales de Diego Rivera, ahí estabamos desde antes de la mañana, hubo una pequeña ceremonia de patio de escuela, "Mexicanos al grito de guerra, el acero aprestad" y toda la cosa. Una semana en que un grupo de plebes cantaban a todo pulmón por las calles de México "somos los tuberculosos y venimos a escupir, ¡Ay, qué pollos tan hermosos! ¡Jatchup! ¡Los vamos a repetir! ¡Jatchup!". Una semana en que uno de ellos fue acosado a discreción por una potosina que ya había llegado a la pubertad, adoraba esos modos rústicos tan sinaloenses, yo me preguntaba "¿Por qué yo?", afortunadamente nunca me la crucé en el bobo juego de la botella.

De pie, el niño de pelo castaño y lacio, junto a la maestra. Delegación sinaloense con el entonces presidente Miguel de la Madrid, Residencia oficial de Los Pinos, julio de 1998

Representamos un estado rico y bonito, donde se vive "la cultura del esfuerzo y no del privilegio", los que conocemos bien Sinaloa estamos de acuerdo con eso, le digo a la maestra-guía, ¿de acuerdo?... sí, ¿cómo no?

El viaje duró lo que duró. Carlos Salinas ganaba las elecciones con el fraude más grande de la historia. Cuauhtémoc Cárdenas no tuvo el valor de llamar el pueblo a la rebelión. Vendrían 6 años negros en materia de represión a opositores, que fueran políticos y miembros de organizaciones sociales. Hubiera sido fascinante vivir una revuelta en la capital, le hubiera puesto pimienta a la visita. A mí me darían una beca que duraría en lo que llegara el nuevo presidente, la regla de oro de los gobiernos federales es la discontinuidad política.

***

Volví a México en 1996. En 1999 muchos jóvenes volveríamos a tener sueños de lucha y revolución.


Torocoyori : del cáhita. Los que traicionan a su gente, los que pierden la tradición
La cultura del esfuerzo y no del privilegio: slogan que utilizaría un candidato a la presidencia muerto de saturnismo— exceso de plomo en el cerebro, plomo de un revolver taurus .38 special—. Dicho político hizo el mismo viajecito que yo muchos años antes.
Porfiriato: Se denomina así a los aproximadamente 30 años que gobernó el país el general Porfirio Díaz en forma intermitente desde 1876 (a la muerte de Benito Juárez), hasta Mayo de 1911 (en que renunció a la presidencia por la fuerza de la revolución encabezada por Francisco I. Madero).

Sus comentarios

El 21.10.05 a 21:46 (CEST), comentario de José Luis Monroy :: email :: #

Te ves bonito en la foto

El 22.10.05 a 10:06 (CEST), comentario de Felipe Bachomo :: #

Y tú, no has cambiado en todo este tiempo.

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