Sinaloa-sur-Seine

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Campohermoso

Estaba acostumbrado a respirar esos aires cargados de sal y humedad, pero esa habitud había ido a dar a un rincón apartado de mi memoria, escombrada de diversos recuerdos de mi vida en París, la mayoría de ellos inútiles.
Me sentía como un niño una vez mi memoria refrescada por la brisa del Mediterráneo, ese mar interior que tanto se parece al Pacífico, que después de tanto tiempo sin verlo se ha convertido en otro mar interior que baña mi pasado. Me sentía como un niño triste y solo. Sentía una inmensa necesidad de compañía, de tibios abrazos y húmedos besos.

***

Paréntesis

Es difícil creer como percibo la realidad, supongo que se trata de un trastorno congénito. Mi boca se impregna del sabor, del imaginario sabor que tiene el instante presente. Tengo la idea de que en mi cerebro las terminaciones de la o las neuronas que le informan de mi estado de ánimo, del peligro o de cualquier otro estímulo emocional o sensorial nacen en la zona encargada de los sentidos del gusto y del olfato.

***

Ese sabor a sal y a humedad me resultaba insoportable. Tenía que respirar lento y profundo para poder tenerme en pie, en mi pecho una campana doblaba llamando a misa de cuerpo presente, olor a mar... el puto mar y la puta playa. Vámonos, quiero volver a casa y echarme a dormir días y días.

Caminante experimentado, sabía de que lado de la carretera avanzar. Los escasos coches que circulaban por la comarcal esa madrugada cambiaban sus luces al verme de frente. La guardia civil no tardó en aparecer, la llamada de un automovilista preocupado por cumplir por su ciudadano deber de advertirles de cualquier peligro en la carretera les llevó a mi encuentro.

Sepan ustedes, señores, o más bien, señor y señora— no sabía que en los olivos hubiera hembras—, que marcho de noche porque no puedo quedarme un minuto más en el pueblo. Quiero volver a casa, chez moi en France, y penar a solas. Sepan, señores, que siento pena por ustedes que, no teniendo más que hacer, vienen y me salen con un "buenas noches, sus papeles, por favor, ¿a dónde va?". Sepan ustedes que envidio la dosis de canto de grillos y brisa marina que pueden ofrecerse cada noche, cada vez que cumplen con su obligación de detener su todoterreno al costado del camino, encandilar a sospechosos como yo, pedirles sus papeles, cachearlos y llamar a la central.

Vengo de Las Negras y voy a Campohermoso, provincia de Almería que, como Pozodulce, estado de Sonora, de tal sólo tiene el nombre. Me apellido Valdés y soy extranjero, trataba de pasar mis vacaciones aquí y purgar el aire enrarecido que me hincha la cabeza. Es todo lo que puedo contar, he aprendido que nosotros, los sudacas hablamos con desconocidos como si fueran de la familia, les ahorro que me digan que pasan de lo que les cuente.

Les digo, con un acento monótono y cansado: Adiós, mi sargento, adiós, cabo. Buenas noches y que les vaya bien. Sí... del lado izquierdo del camino, ¿eso hacía, no?... sí, recto a 10 kilómetros... ajá, tendré cuidado con los perros y las cactáceas... vale, nada de fumar porque la hierba seca arde muy fácilmente.

No tengo idea de qué hora es, ya no enciendo más mi mechero para leer los letreros y los mojones: anuncian arroyos donde el camino no hace puente ni hay vado. España toda es una mentira.

¿Qué puede hacer este hombre en medio de la noche si no es caminar y mirar ese mar de estrellas, su sola patria? No nació pegado a un pedazo de tierra sino a un retazo de cielo que cabe en una ventana. Su camino sería otro si su madre hubiera creído un poco más en las supersticiones yoremmes, si hubiera enterrado el ombligo de su hijo en casa. Volvería siempre a la querencia. Aquí me veo, pues, sin querencia, solito y mi alma

Camino huyendo de la sangre que corrió en la playa, mi sangre, de las lágrimas en la arena, del llanto contenido— porque no he llorado lo suficiente para diluir la tristeza—. Camino huyendo de ese temor al mar que sólo supe vencer una vez, viéndole triste alejarse de la orilla. Recuerdo que apenas podía tenerme a flote, me faltaba el aire, la seguía con mis últimas fuerzas, temía que el mar se la tragara, que quedándome en la playa la viera perderse en las olas.

Y aquí estoy, caminando por la carretera a media noche, guiándome de memoria para volver... ¿para volver a dónde cojones? Yendo a alguna parte, quizá a casa. Apuro el paso, quiero evitar toparme con los jornaleros y sus patrones y tener que dar cualquier explicación. Atravieso de prisa esos campos de plástico, que de día me podrían causar aún más repulsión que de noche.

He cumplido con lo que había prometido

Sus comentarios

El 5.03.05 a 19:32 (CET), comentario de gerundio :: web :: #

Entiéndolo muy bien; soy otro mexicano sur seine. más bien chilango sur neige. tu link estará en mi bitácora. saludos

El 10.03.05 a 15:39 (CET), comentario de Brenda Isabel López Vargas :: #

Hola Felipe Bachomo. Tengo gran interés en ponerme en contacto contigo vía correo electrónico. Te agradecería muchísimo enviarme un mensaje a brislova@yahoo.com.mx para responderte explicándote la razón de mi interés. Hasta pronto.

El 16.03.05 a 06:52 (CET), comentario de northwo :: email :: web :: #

Hola don Sina, sí yo también hacía rato que no rondaba por acá, tu texto está cargado de nostalgia, en eso no has cambiado... pero veo que esta narración tiene dedicatoria, Salud! pues, cuídate. Me gustó esta frase: "porque no he llorado lo suficiente para diluir la tristeza"

El 18.03.05 a 16:11 (CET), comentario de Felipe Bachomo :: #

Hay nostalgia, pero también ironía y humor negro.

El 20.03.05 a 11:23 (CET), comentario de Carmen :: web :: #

Triste, sí, el mar de plástico, los plaguicidas... aunque en Almería aún quedan lugares para soñar... un beso

El 12.07.05 a 21:07 (CEST), comentario de Coco :: #

Wow!! a mi, me encantó todo!! como que lo tengo mas claro quien pudieras ser....un guerrero de la luz, un poeta, un habitante urbano, un caminante, un revolucionario con la lucha principal: su destino, ...no es de aqui, no es de alla....es existencial, la nostalgia, el olvido, lo vivido, la razón, el porvenir, el amor y el desamor...la querencia y el hogar.

Ciao tío Coco

El 13.07.05 a 09:44 (CEST), comentario de Felipe Bachomo :: #

Gracias por los cumplidos, pero... ¿guerrero de la luz? No empieces con groserías PauloCoelhistas, s'il te plaît!

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