Sinaloa-sur-Seine

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Este lugar no existe

Para variar, hablemos de cuestiones personales y de tanta mierda, del dolor disfrazado de "no te preocupes estoy bien", "estoy mejor", u "olvídame, capullo, vete a la mierda", poesía-mentira-mamada.

Compré un paquete de cigarrillos, no he podido dejar de fumar, tomé el billete de Euromillions y pedí que me dijeran si había algo, me gané 50€. Compré un segundo paquete de tabaco, atravecé el Boulevard Davout mirando ese cielo, que dicen es el mismo aquí y en España, en El Naranjo y en Barcelona, en Montreuil y en Vila Verde de Ficalho, en el vingtième arrondissement y en tu pueblo, aquí y en China.
Nunca antes se me había metido tan profundo en el alma el deseo que conocer a alguien con tal detalle, queriendo conocerlo todo. España siempre ha estado en mi corazón y Andalucía especialmente, es difícil hablar de las personas que se quieren y pensar en esos lugares sin sentir una amargura, una tristeza chiquita y húmeda que te impide levantar la cabeza y mirar al cielo buscando en eso una forma de desahogarte. Cuando pude hacerlo, pensé en el frío que hacía y en la llovizna, ¡tu puta madre, maldito seas, cielo de París con tus putos nuages y éclaircies!. Invectivas tontas, como si mi voluntad pudiera cambiar algo en este mundo, como desear algo fuera tenerlo— me han/s demostrado lo contrario—.

Me voy pronto de casa. A vivir solo. Para poder cargar con mis maletas me tengo que deshacer de tantas cosas: "no te quiero ni te he querido, nunca he hecho el amor contigo, no me acuerdo de haber ido nunca a la playa contigo, ni de haberme alegrado de encontrar el último cuarto libre del último hotel de Étretat, ni de haber comido y cocinado contigo, no te he regalado nada, no he ido nunca a buscarte a ninguna parte, no me has visitado en ningún hospital y si hubieras ido no me hubiera servido de nada, nunca he estado ansioso por irme de vacaciones a Sevilla, nunca he discutido contigo, no te conozco, no me gustas..."

Te veo en oscuros sueños, tengo miedo profundo a la oscuridad de la noche, noche de eclipse, eclipse de luna, luna colorada como tus labios de sandía. Una noche tan negra que no distingo entre el bien y el mal, una noche en la que abandono mis sueños diurnos porque no hay lugar para ellos en este páramo nocturno, sólo me queda arrancar, huir para hundirme en ella haciéndole el amor, me convierto en animal nocturno en celo. Me cuelo en la fila de tontos que esperan que termine la noche, sin esperanza, por mera inercia.

Bajo la Rue des Orteaux y subí tu calle, tu Rue des Pyrénées, pienso en el precio de los Fortunas cada vez más caros y yo que no los puedo dejar. Un hombre enamorado también se preocupa por frivolidades como el precio del tabaco. No tomo el autobús para no ver hacia tu balcón, donde ahora hay macetas y flores, tu bicicleta ya no está ni ahí ni en casa; no lo tomo para no ver hacia tu balcón... no te engañes, colega. Voy camino al ayuntamiento del 20ème, sin fin específico, buscando una estrategia para olvidarte, siguiendo tus pasos.

Hay una canción que tarareo todo el santo día. Me abstraigo repitiéndola como un autista, no hallo otra forma de escapar de la realidad. Deliro al escuchar esa rola tonta, algo vulgar—no sé si habrás remarcado la frase pienso en ti con mi mano— y mal cantada que he encontrado por ahí, no resisto al acento de la cantante, quiero pensar que es andaluza.

Quisiera odiarte porque lo bello me hace recordarte, porque la alegría de la gente me hacer pensar en ti, porque te veo en todas partes. Y porque eso me duele mucho, ya no puedo apreciar la belleza sin pensar en ti. Quiero odiarte para así olvidarte, es mi voluntad dejar de quererte —como si querer o no dependiera de la voluntad—, que me odio por lo que te he hecho, por lo que no he hecho y tanto más...

¿Yo qué daría por que mi vida hubiera sido otra y ser una buena persona, que tú me pudieras querer y pudieramos ser felices los dos juntos? Me odio y me odiaré toda la vida por haberte hecho sufrir. Lamento haber empezado los esfuerzos de cambio demasiado tarde. Te quiero dejar de amar, porque tú me lo pides y estoy dispuesto a cumplir tu voluntad.

Epílogo
Este lugar se llama amor, se llama tristeza.

Sus comentarios

El 19.10.04 a 15:55 (CEST), comentario de corsaria :: email :: web :: #

Suena a desamor. Sea lo que sea, levanta la cabeza, mira alto y adelante.
Llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones. ;-)

El 22.10.04 a 08:39 (CEST), comentario de selene :: web :: #

no se me achicopale, el mundo no se acaba... y los corazones (del tamaño del puño) son lo suficientemente grandes como para que le quepan otros amores.
un abrazo.

El 22.10.04 a 09:44 (CEST), comentario de odette :: email :: web :: #

Bueno solo en estos tiempos es bueno sabes con quien cuentas.... animo y adelante mira de frente y vive al 100%...

besos tu amiga Odette
tu paisana...

El 23.10.04 a 08:16 (CEST), comentario de Luc :: #

Creí que era la unica persona en sufrir lo que acabas de describir a la perfección... Ánimo!!! saldremos de esta

El 23.10.04 a 12:01 (CEST), comentario de Nadie :: #

:'(

El 24.10.04 a 20:07 (CEST), comentario de Arevalo :: email :: web :: #

No es por contrariarte pero ese lugar si existe, aunque es un desierto árido con escondidos ojos de agua que uno se topa de vez en cuando...Si uno no quiere morir de sed lo mejor es ponerse en movimiento...


El 15.12.04 a 18:53 (CET), comentario de mataias :: #

sigue adelante, aunque te falten fuerzas y deja tanta masturbación mental.

El 20.12.04 a 12:07 (CET), comentario de Felipe Bachomo :: #

¡Anda ya!

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